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Archivo de Octubre de 2006

Un poquito de autobombo…

Lunes, 30 de Octubre de 2006

Voy a inaugurar la categoría de posts personales con algo que probablemente no interese a nadie pero para algo son post personales no? Entre mis aficiones está la de dibujar y últimamente estoy enviando unos diseños a una tienda que tiene un concurso continuo on-line de diseño de camisetas. Y para que mis amigos, conocidos y enemigos sepan la evolución de esos diseños, así como cuando publico alguno he abierto un blog. Si a alguno le interesara puede echarle un ojo aqui: http://desvariosvisuales.blogspot.com

La incertidumbre del Alumno-Cobaya (II): evaluación y exigencia.

Lunes, 23 de Octubre de 2006

Desde que surgió la idea de comentar en este blog mis dudas acerca del proyecto educativo en que nos hemos embarcado ha habido una que ha rondado insistentemente mi cabeza: los criterios de evaluación. Resulta irónico que mis dudas sean compartidas por otras personas y me entere de ello en un lugar llamado memheces, ciertamente no encuentro mejor calificativo para muchas de mis cavilaciones ;-) Bromas aparte, creo que es obvio que la evaluación es un tema peliagudo en la educación en general y se convierte en un punto de acción importante para cualquier proceso de innovación educativa (haya o no tecnologías nuevas involucradas).

Al tener noticias de los apuntes de Concepción Abraira creí que encontraría una respuesta a mis dudas sobre la evaluación. Sin embargo al leerlos descubrí que explicaban una parte fundamental de la evaluación (”el cómo”) pero no aclaraban lo que a mí me preocupaba: la exigencia. Antes de comenzar este curso ya había discutido en alguna ocasión acerca de la exigencia en la enseñanza. No creo que sea un problema en nuestra escuela y tengo una idea muy somera de cómo de exigentes son otras carreras pero sí puedo hablar de la educación preuniversitaria. En calidad de ex-alumno y de hijo de profesor de instituto tengo, creo, un conocimiento suficiente del tema. Es llamativa la situación educativa en España y, en mi opinión, gran parte de los esfuerzos para “mantener a los alumnos en las aulas” y mejorar las estadísticas son a costa de reducir la exigencia. En los apuntes señalados se nos habla de la “Evaluación Integradora” usada en la E.S.O. donde “no se exige que se alcancen los objetivos propios de todas y cada una de las áreas”. La aplicación de ese tipo de evaluación es, para mí, un error que acaba dando como resultado clases donde los que quieren aprender se ven lastrados y los que no quieren no aprenden.

Soltado el rollo político-panfletario trataré de centrarme en lo que nos ocupa: un proceso de EPR en el ámbito de la universidad involucrando, de ser posible, a las tecnologías de la Web 2.0. Las posibilidades de evaluación son muchas: dado que cada alumno construye su propio conocimiento, ¿qué debemos valorar (y premiar con buena nota, puesto que, desgraciadamente, las notas son necesarias) aquel que lo construye de una forma más activa pero endeble (muchas participación y colaboración pero de poca profundidad en los conocimientos) o a aquel que construya un conocimiento a base de pocas participaciones pero de mayor calado? La decisión no me corresponde a mí, ni creo estar capacitado para tomarla, pero me gustaría señalar que, en mi opinión, la evaluación debe estar basada en la demostración de dos aspectos por parte del alumno: un determinado nivel de conocimientos y su implicación en el aprendizaje de los mismos. Ambos aspectos son obvios, desde luego no he inventado la rueda, pero me gustaría añadir algo más: la definición de los criterios evaluativos en nuestro reingeniería de procesos educativos debe partir de una premisa: NO reducir las exigencias.

En conclusión, me gustaría añadir un punto a la imaginaria hoja de ruta que propuse: la evaluación puede realizarse como se crea conveniente pero siempre sin perder la perspectiva de la exigencia. Para ser mejores debemos exigirnos más. (sin asfixiar, que conste).

La incertidumbre del Alumno-Cobaya: la metodología constructivista.

Martes, 17 de Octubre de 2006

Quiero aclarar antes de empezar que las reflexiones siguientes (y de próximos posts) son hechas a priori, antes de comenzar a explorar las posibilidades de este tipo de enseñanza, sólo pretendo reflejar las dudas que en un alumno puede despertar la implantación de un sistema educativo así. Trataré a lo largo del curso de explicar no sólo las dudas, sino también las conclusiones personales, las sensaciones que yo tenga acerca del proceso. Creo que puede ser positivo conocer cómo afrontamos los alumnos estos procesos, para así poder diseñarlos más eficazmente.
Ante la perspectiva de un proceso de innovación tecnológica como el que abordaremos en este curso, no puedo evitar plantearme una serie de dudas acerca del proyecto. En el presente y siguientes posts, procuraré explicar los fundamentos de estas dudas. Comenzaré hablando del nuevo sistema educativo diseñado para las universidades europeas, asentado sobre el Tratado de Bologna y el sistema de créditos ECTS.

Se nos propone adoptar una metodología constructivista en la enseñanza (más bien aprendizaje), fomentar el trabajo personal del alumno de forma que sea él mismo quien construya su propio conocimiento. No dudo de esta propuesta, obviamente estará basada en estudios concienzudos del proceso de aprendizaje; dudo de su puesta en práctica de forma generalizada. Quizá sea falta de imaginación o exceso de escepticismo, pero me cuesta imaginar cómo puede fomentarse el trabajo del alumno en clase, la participación y colaboración de todos ellos mediante debates, experiencias, talleres, etc en el aprendizaje de determinadas materoas como, por ejemplo, cálculo o resolución de ecuaciones diferenciales. Temo que el trabajo del alumno en estas asignaturas se limite a engullir un libro y aprender a base de ejercicios, lo cual no resultaría ninguna novedad, es lo que un gran porcentaje de los alumnos de esta escuela realizamos de forma sistemática.

Las tecnologías y técnicas que vamos a usar en esta asignatura (y más genéricamente la Web 2.0) son, aparentemente, un medio idóneo para poner en práctica este tipo de aprendizaje. El caracter abierto, colaborativo, conversacional y constructivo de las tecnologías Web 2.0 invitan al alumno a participar, compartir opiniones y, entre todos, construir un conocimiento común (y también particular).

Para terminar, me gustaría señalar que, en mi opinión, uno de los objetivos del curso debería ser la elaboración de una “hoja de ruta” sobre cómo aplicar las tecnologías estudiadas a procesos de aprendizaje. Para ello, probablemente, tendremos que especificar unos requisitos para que sea posible dicha aplicación (requisitos a cumplir por alumnos, profesores, insituciones…). Parte de esos requisitos debería perfilar cómo deben ser las asignaturas para que podamos poner en práctica lo aprendido durante esta experiencia.